Fuente: La Voz de Asturias, J.C.GEA. GIJÓN 

El fotógrafo Alejandro Nafría estrenará en el FICX su debut como cineasta, un documental de 105 minutos en el que el cantautor gijonés se convierte en el hilo conductor de un retrato coral del presente de su ciudad desde un punto de vista social

«No es posible explicar al artista sin conocer su ciudad, y no hay mejor manera de conocer la ciudad que siguiendo los pasos del artista». El artista es el cantautor asturiano Nacho Vegas; la ciudad, la suya: Gijón. Y esa relación de mutua explicación entre Vegas y Gijón, la premisa de la que el fotógrafo Alejandro Nafría ha partido para su primer trabajo como cineasta: el largometraje documental Lluz d’agostu en Xixón. Tres los pasos de Nacho Vegas, que se estrenará en el marco del inminente Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) el 18 de noviembre a las 22,15 en el Centro Municipal Integrado Gijón-Sur.

El subtítulo describe bien lo que narra el documental: sus 105 minutos se pegan literalmente a los talones de Nacho Vegas durante los días de preparación del concierto que el músico organizó junto a otros muchos amigos y colegas para celebrar el quinto aniversario de la Plataforma de Afectados de la Hipoteca de Asturias (PAH), no para trazar un retrato más del músico gijonés sino para hablar del estado de una ciudad tras la era de « reconversión y burbujas». Nada de biografía o entrevistas musicales; el género que la película reclama para sí en su ficha de presentación es inequívoco: «Social».

«Cuando Nacho Vegas aceptó realizar este documental solo me pidió una cosa, me dijo que no quería sentarse tres horas delante de una cámara a hablar de sí mismo. Me gustó escuchar aquellas palabras porque justo eso era lo que buscábamos. Desde la concepción, estábamos mucho más interesados en contar esa parte de su vida en su ciudad que mucha gente no conoce», explica Nafría, fotoperiodista que ha colaborado con Le Monde, Asturias24 o la revista digital Neville, y cuyo trabajo se puede describir ante todo como un ejercicio humanista de la fotografía, tan comprometido con el gesto y el detalle de aquellos a los que fotografía como con el entorno social en el que viven o trabajan; «gente corriente» que Nafría ha mostrado en exposiciones y libros como La hierba más verde (A Buen Paso), Gente de Nod (KRK) y La rebelión empieza leyendo (Ediciones Bajamar).

Ahora, bajo la producción de Señor Paraguas y Algamar, con guión de Jorge Alonso y Juan Tizón y música de Aníbal Menchaca y el propio Nacho Vegas, Nafría ha abordado esa misma realidad que tanto le interesa desde un ángulo muy diferente. Entere los Blues Brothers recorriendo Chicago en busca de su banda y un Dante que cartografía los pequeños paraísos, purgatorios e infiernos de su ciudad, Nacho Vegas camina y se detiene y conversa con una larga lista de vecinos con la cámara de Nafría detrás. Por Lluz d’agostu desfilan las hermanas Álvarez, de Pauline en la Playa, Xabel Vegas -hermano de Nacho-, el escritor Xandru Fernández, Toli Morilla, Isabel Muñoz, miembros de la PAH, del Coru Internacional Matriarcal Al Altu La Lleva, Ramón Lluís Bande, César Rendueles, la diputada de Podemos Asturies Sofia Castañón, integrantes del colectivo Fame Poétika, Pablo Und Destruktion, Fee Reega, Manu Molina, Iker González, Luis Rodrígez -de León Benavente-, el exManta Ray Nacho ÁLvarez… Un coro que compone una visión irrepetible de Gijón en un momento muy definido de su historia y desde unos ojos especialmente aguzados y críticos a la vez como observadores y protagonistas.